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02 DE ABRIL - Día de las Malvinas Argentinas

viernes, 1 de abril de 2011

No las hemos de olvidar 
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"En la madrugada del 2 de abril de 1982, tropas argentinas que integraban el Operativo Rosario 
recuperaron por la fuerza sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias, Sandwich
 e Islas del Atlántico Sur al tomar el control de Puerto Argentino (Puerto Stanley), capital del
 archipiélago. 
Así comenzó la llamada "Guerra de Malvinas" que finalizó 74 días después, el 14 de junio -a
 las 16 hs.- cuando las tropas argentinas finalmente se rindieron. 
La Guerra de Malvinas es una historia plagada de desventuras personales, errores políticos,
 ignorancia diplomática e improvisación militar. 
Sin embargo, la sumatoria de errores y horrores no logran empañar la entrega, abnegación
 y valor de quienes entregaron con sacrificio sus vidas defendiendo la soberanía territorial
 argentina. Un reconocimiento al honor, que perdura por sobre las circunstancias y la
 temporalidad del hecho histórico. 
La derrota en la Guerra de Malvinas aceleró la caída del gobierno militar y la recuperación
 de las instituciones democráticas." 

Hacia marzo de 1982, el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional había entrado
 en una etapa de franca decadencia. La primera sucesión presidencial, de Videla a Viola,
 terminó a fines de 1981 con un aparente episodio cardíaco que le imposibilitaba al Tte.
 Gral. Roberto Viola continuar al frente del Ejecutivo. Lo cierto es que el entonces Comandante
 en Jefe del Ejército, Tte. Gral. Leopoldo F. Galtieri, movido por apetencias personales y
 el guiño de los EE.UU., había presionado a Viola a renunciar a la Presidencia. 

Si bien fue el mismo Galtieri el que pasó a la historia como el responsable y gestor de
 la decisión de recuperar las islas por la fuerza, hay quienes sostienen con sólidos argumentos
 que fue el Almirante Jorge Anaya, entonces Comandante en Jefe de la Armada, el mentor
 de la idea; y que tal propósito había actuado como condición para apoyar a Galtieri en la sucesión de Viola.
 LOS INICIOS 

A las 23.30 hs. del jueves 1° de abril de 1982, alrededor de 60 hombres de la agrupación

 Buzos Tácticos desembarcaron en Puerto Enriqueta, al sur de la Bahía de la Anunciación.
 El segundo gran desembarco se concretó a las 3.45 hs. del viernes 2 de abril cerca del faro
 San Felipe, donde se destruyó una alarma eléctrica conectada con el cuartel inglés. 

Cuando las tropas argentinas llegaron al aeropuerto se encontraron con la pista cubierta
 de vehículos, maderas, hierros y grandes trozos de turba, lo cual fue un indicativo de que
 se aguardaba de alguna manera una ofensiva militar argentina. Allí, en el aeropuerto, tuvo
 lugar el primer enfrentamiento armado con un grupo de marines, quienes fueron rápidamente
 disuadidos. Paralelamente, otro grupo no encontró resistencia al entrar al cuartel de los
 marines, quedando como último objetivo la casa del gobernador Rex Hunt. 

Para esa hora se difundía un mensaje en inglés, por la emisora de la isla, en donde se
 informaba sobre el desembarco argentino y se solicitaba a la población que permaneciera
 en sus casas. 

Aproximadamente a las 8.45 hs. hubo un fuerte enfrentamiento en la casa del gobernador
 de las islas, en donde cayó muerto el capitán de corbeta argentino Edgardo Giachino y
 fueron heridos de gravedad el Tte. de Fragata Diego García Quiroga y el Cabo Segundo
 Ernesto Urbina. El gobernador Rex Hunt finalmente se rindió, y negoció su entrega entre
 las 9 y las 11.20 hs. 
Una hora antes, la Radio Malvinas ya integraba por primera vez en su historia la cadena
 de LRA Radio Nacional. 

La recuperación de las islas sin provocar bajas para los británicos había sido casi una
 condición que se habían autoimpuesto los militares argentinos. El no derramamiento
 de sangre inglesa podría facilitar las negociaciones posteriores. 
Comenzaba uno de los más tristes capítulos de la historia argentina. 
LOS ERRORES DE LA GUERRA

Políticos: Los militares argentinos no creyeron nunca en la posibilidad de reacción militar 
de Gran Bretaña. Menos aún que enviara su poderosa flota a las Islas. Para ellos, la 
presencia argentina en Malvinas serviría como presión para convencer definitivamente a
 Gran Bretaña de renunciar a sus reclamos por la soberanía de las Malvinas. La guerra
 como hipótesis no existía.
Por otra parte, no tuvieron en cuenta que la comunidad internacional no iba a permitir
 nunca que se rompiera o modificara el equilibrio mundial y que una nación subdesarrollada
 de latinoamérica tuviera la más mínima posibilidad de salir airosa en una provocación
 de fuerza frente a una nación desarrollada del continente europeo.

Diplomáticos: Los argentinos creían que el Consejo de Seguridad de la ONU, seguramente 
convocado de urgencia ante la gravedad de los hechos, iba a resolver favorablemente a la
 posición argentina. Sin embargo, el sábado 3 de abril el Consejo ordenó el inmediato retiro
 de las tropas argentinas de las islas.
Además, los argentinos imaginaban que los Estados Unidos se mantendrían neutrales,
 teniendo en cuenta la existencia del T.I.A.R. (Tratado Interamericano de Asistencia
 Recíproca) que, entre otras cosas, obligaba a todos los países de América a asistirse
 ante la agresión militar de una nación extracontinental. Lo que la diplomacia argentina no
 tuvo en cuenta fue la existencia de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte)
 del que EE.UU. y Gran Bretaña son parte, además de ser aliados y compartir raíces
 históricas y culturales.
La Argentina había sido aliada de los EE.UU. en la resistencia a los intentos de imponer
 en América Latina gobiernos de sesgo izquierdista o pseudo marxista exportadas por el
 eje soviético. Ese era otro motivo por el cual "los argentinos habían creído que tenían una 
importancia disparatadamente exagerada para los estados Unidos", según se extrae del
 libro de memorias de Margaret Tatcher, primera ministra británica durante el confllicto.

Militares: A partir de los errores políticos y diplomáticos que no imaginaron a la guerra como
 posibilidad, ni siquiera remota, es fácil entender la improvisación militar que sobrevino 
cuando los hechos se precipitaron de manera inesperada.
A la diferencia natural de equipamiento, número de efectivos y capacitación, se le sumó una
 falta de conocimiento de las características del terreno, una escasa logística para las distancias
 e inclemencias del tiempo, y por sobre todo la ausencia de una flota de mar en un teatro de
 operaciones insular, es decir la falta de un portaaviones que permitiera mayor autonomía a
 los aviones argentinos. Estos operaban desde el continente y el combustible sólo les permitía
 efectuar cortos vuelos sobre las islas.
Las islas, rodeadas por la flota inglesa, estaba a merced de los constantes bombardeos de
 sus aviones. La extensa costa facilitaba el desembarco de tropas y el posterior establecimiento
 de "cabeza de playa" para consolidarlo.
La mayoría de los efectivos argentinos eran soldados conscriptos, es decir jóvenes no profesionales
 bajo bandera, como consecuencia de la ley de servicio militar obligatorio impulsada a principios
 del siglo XX por el Tte. Gral. Pablo Ricchieri. Los conscriptos no eran soldados profesionales, y 
muchos de ellos eran oriundos de regiones cuyas condiciones climáticas distaban de las de
 Malvinas. La adaptación al clima fue para ellos una guerra aparte. 
Durante la guerra, Argentina descubrió la hermandad latinoamericana. Perú, Colombia,
 Venezuela y Ecuador, entre otras naciones, desde su pobreza, ofrecían su solidaridad,
 diplomática y real.

Los combates y bombardeos fueron desde el 1º de mayo hasta el 14 de junio de 1982, 
en que los ingleses entraron a Puerto Argentino, capital de las Islas Malvinas, logrando
 finalmente la rendición de las tropas argentinas.

La vuelta de las tropas argentinas al continente no tuvo nada que ver con la partida: a los jóvenes
 combatientes los esperaba en tierra firme el silencio, el olvido de las autoridades militares y 
las secuelas físicas y espirituales. 

REFLEXIÓN FINAL

Como todo acontecimiento importante de la historia reciente, es difícil abstraerse del hecho de
 haber sido testigo o partícipe. La Guerra de Malvinas, además de finalizar con una derrota
 (algo que tiende a potenciar los errores y minimizar los aciertos o virtudes) constituyó una
 decisión política improvisada cuyas consecuencias no se midieron, algo que siempre es 
grave en cuestiones de estado, más aun si el hecho es una guerra: Los errores en la guerra 
se pagan con muertes.

Los "militares argentinos" que decidieron y condujeron la guerra eran, antes que militares,
 "argentinos", y reflejaron a través de su irresponsabilidad muchos de los defectos de la 
cultura argentina en todos los ordenes. La soberbia, el triunfalismo, como el derrotismo y
 la improvisación son algunas de las características propias de la sociedad argentina de
 los últimos años.

Si Malvinas fue una aventura descabellada, ¿cómo es posible que desde el primer momento
 el pueblo argentino mostrara un apoyo incondicional a la causa? Si las tropas argentinas no
 podrían haber vencido nunca a las fuerzas británicas ¿cómo es posible que durante 73 de lo
s 74 días que duró el conflicto el pueblo argentino creyó que triunfaba?

La guerra de Malvinas fue un llamado de atención para un país al que le cuesta ser humilde
 y aprender de sus errores. 
Más información: www.malvinasonline.com.ar
www.me.gov.ar
www.redargentina.com

Biblografía:
- "La Lección de Malvinas". Video oficial del Ejército Argentino (1992)
- "Malvinas: el rescate del combatiente". Gonzalo Klappenbach (1992) 

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