"If flying were the language of man, soaring
would be its poetry"
"Si el vuelo fuera el leguaje del hombre,
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Un turista alemán fue devorado por caníbales en la Polinesia

jueves, 20 de octubre de 2011


La vida de Stefan Ramin, un turista alemán que disfrutaba de la naturaleza virgen, terminó en los estómagos de un grupo de caníbales.
La historia parece más propia de un antiguo relato de piratas que de una noticia actual, pero las pruebas apuntan sin remisión a que el pobre turista fue el protagonista, y principal plato, de un ritual canibal.

Stefan Ramin y su novia en la Polinesia
En el año 2008, el ejecutivo de cuentas Stefan Ramin decidió comenzar el viaje de su vida en compañía de su novia, Heike Dorsch. La pareja se dedicó a explorar los lugares más exóticos del mundo, hasta que el pasado 16 de septiembre llegaron a las Islas Marquesas en la Polinesia francesa, atraídos por la novela Taipi, un edén caníbal, obra del escritor Herman Melville, autor también de la conocida Moby Dick. La novela que atrajo a Stefan Ramin a ese apartado punto del globo habla sobre un territorio inexplorado en el que cada hombre moderno que se adentra termina siendo devorado por una horda de caníbales.

Al poco de llegar, Stefan Ramin decidió participar en una cacería de cabras, una antigua tradición entre los aborígenes, actividad a la que acudió acompañado solo por el guía Henri Haiti. A las pocas horas, el guía volvió junto a Heike Dorsch, a quien contó que Stefan Ramin había sufrido un accidente. El guía y la novia del turista alemán se dirigieron de nuevo a la selva, aunque Heike Dorsch terminó atada a un árbol y sufriendo abusos sexuales por parte de Henri Haiti. Afortunadamente, la mujer pudo escapar y avisar a las autoridades.

Tras semanas de búsqueda, se han encontrado unos restos humanos en una apartada región de la isla de Nuku Hiva, entre los que se encuentran dientes y huesos calcinados, que han sido enviados a París para determinar su identidad. De momento, los esfuerzos se centran en encontrar al guía que llevó al turista alemán a lo más profundo de la selva, donde se convirtió en la presa y alimento de un grupo de caníbales. Aunque existen registros de canibalismo en la Polinesia francesa, se creía que la actividad llevaba más de un siglo erradicada, pero diversos expertos ya han declarado que la muerte del turista alemán se debe sin duda a un ritual llevado a cabo por caníbales.

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